|
La pandilla puneña.
Esta espectacular danza tiene el mismos orígen que las danzas de carnaval que en homenaje a la Pacha Mama o Madre Tierra solían danzar los campesinos en los meses de febrero o marzo, en los que las sementeras se muestran hermosas y florecidas.
En las ciudades, especialmente en Puno, los dueños de sementeras en la época de carnavales solían ir, acompañados de conjuntos musicales, a rendir homenaje a la Madre Tierra por medio de una tinta, ceremonia en la que se asperjaban algunos licores, flores y mixturas sobre sus sementeras. Luego del almuerzo retornaban a la ciudad danzando al compás de algún huayño, en parejas que formaban pandillas.
En esta danza las mujeres bailan con sus más elegantes vestidos de cholas, que consisten en un sombrerito de tipo tonguito, un par de grandes y finos aretes de oro, blusa de seda sujeta con hermosos prendedores de plata, un mantón de Manila con largos flecos, unas tres o cuatro enaguas blancas sobre las que va una fina pollera de felpa y botas ajustadas que les cubren hasta media pantorrilla. Los varones generalmente usan pantalones blancos con saco de color oscuro, sombrero alón y un mantón de Manila en el cuello.
Un conjunto pandillero puede desarrollar alrededor de cuatro decenas de figuras coreográficas, bajo la orden de un "bastonero".
|